El perfecto ejemplo de cómo la extinción de incendios puede paralizar una obra millonaria.
La apertura del nuevo aeropuerto internacional de Berlín, que debería haber entrado en funcionamiento en 2011, sigue sumando retrasos y actualmente se prevé su inauguración para finales de 2017.
Uno de los grandes problemas para su apertura, es la falta de un dispositivo anti-incendio efectivo. El error en este sistema radica en que los arquitectos habían planeado desviar el humo por debajo del edificio, cuando normalmente el humo sube hacia arriba. Por ello, han tenido que demoler las paredes de la terminal por no cumplir las garantías de protección contra incendios.
El coste de la obra inicialmente se fijó en 1.700 millones de euros mientras que los últimos números registrados en 2015,se habla de al menos 5.400 millones de euros invertidos


